
El periodismo deportivo argentino despide a Marcelo Araujo, un relator que marcó un antes y un después en la forma de contar el fútbol en la televisión. Su estilo apasionado, emocional y cercano al hincha lo convirtió en una figura inolvidable para generaciones de futboleros.
Nacido el 12 de junio de 1947 en Villa Crespo como Lázaro José Zilberman, desde muy joven mostró su vocación por el deporte y el periodismo. Sus primeros pasos los dio en Oral Deportiva, el histórico programa de Radio Rivadavia liderado por José María Muñoz a fines de los años 60.
Su salto a la televisión llegó en la década del 70, cuando integró equipos periodísticos en Canal 7 junto a figuras como Enrique Macaya Márquez y Diego Bonadeo. Sin embargo, su consolidación llegó en los años 80, cuando formó parte del ciclo radial Sport 80, junto a Fernando Niembro y con Víctor Hugo Morales como relator principal.
Araujo alcanzó su mayor reconocimiento con programas icónicos como Todos los goles y, especialmente, Fútbol de Primera, donde su dupla con Macaya Márquez quedó en la historia de la televisión argentina. Su relato vibrante acompañó algunos de los momentos más recordados del fútbol, como el gol de Claudio Caniggia a Brasil en el Mundial de Italia 1990.
Durante los años 90 fue la voz de la Selección argentina en distintos torneos internacionales, logrando una identificación única con el público. Su estilo rompía con lo tradicional: mezclaba emoción, opinión y espectáculo, logrando que cada partido se viviera con intensidad.
Tras su salida de Fútbol de Primera en 2004, continuó su carrera en distintos medios y tuvo un regreso destacado en 2009 como una de las caras principales de Fútbol para Todos, donde volvió a relatar partidos del fútbol argentino.
Más allá de las etapas y los cambios en los medios, Marcelo Araujo dejó una marca imborrable. Su voz, su energía y su forma de transmitir el fútbol quedaron grabadas en la memoria colectiva de los hinchas. Hoy, el deporte argentino lo despide con reconocimiento y emoción.
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