
A más de cinco meses de la desaparición de Pedro Kreder (80) y su pareja, Juana Morales (70), en Chubut, el caso sigue sin resolverse y rodeado de incógnitas. Aunque las pericias no encontraron indicios de intervención de terceros, la familia mantiene dudas sobre lo ocurrido.
La principal incógnita gira en torno al hallazgo de la camioneta en una zona de difícil acceso, lejos del camino previsto hacia Camarones. El vehículo estaba cerrado, con todas sus pertenencias dentro, combustible completo y sin señales de violencia, aunque faltaban los celulares.
La investigación continúa activa, pero sin avances concretos. Los rastrillajes intensivos ya cesaron y se mantiene una búsqueda más pasiva, a la espera de nuevos datos. La familia considera extraño el desvío de ruta y no descarta ninguna hipótesis, aunque el secuestro pierde fuerza por la ausencia de pedidos de rescate.
Con el paso del tiempo, crece la incertidumbre y disminuyen las esperanzas de encontrarlos con vida, mientras el caso permanece sin respuestas claras pese al despliegue de recursos y tecnología.
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