
El riesgo país volvió a marcar una fuerte baja este jueves y perforó un piso que no tocaba desde 2018. El indicador elaborado por JPMorgan Chase descendió hasta los 444 puntos básicos, su nivel más bajo de los últimos ocho años.
La última vez que había registrado una cifra similar fue el 2 de mayo de 2018, cuando cerró en 443 unidades.
La caída se produjo luego de que la calificadora S&P Global Ratings mejorara la nota de la deuda soberana argentina en moneda extranjera, elevándola desde “CCC+/C” hasta “B-/B”.
El movimiento fue bien recibido por los mercados. Los bonos argentinos en dólares registraron subas de hasta 4% en el exterior, mientras que las acciones de empresas nacionales que cotizan en Wall Street avanzaron con fuerza, especialmente los bancos, que lideraron las ganancias con incrementos de hasta 12%.
En paralelo, el mercado cambiario también mostró una jornada favorable. El dólar oficial retrocedió algunos pesos y los tipos de cambio financieros acompañaron la tendencia bajista.
El menor nivel de la era Milei
Cuando asumió el presidente Javier Milei en diciembre de 2023, el riesgo país superaba los 1.900 puntos básicos. Desde entonces inició una tendencia descendente, aunque con períodos de volatilidad vinculados al escenario político y económico.
Tras algunos picos registrados durante 2025, el indicador retomó la baja y cerró ese año en torno a los 570 puntos. Durante 2026 continuó descendiendo hasta alcanzar ahora su menor nivel desde el inicio de la actual gestión.
Desde enero, el índice acumula una reducción superior al 22%, consolidando una mejora sostenida en la percepción de riesgo de la deuda argentina por parte de los mercados internacionales.
Qué factores explican la caída
Entre los elementos que impulsaron el descenso aparecen la mejora de la calificación crediticia otorgada por S&P, la continuidad de los superávits fiscales y la desaceleración de la inflación.
En su último informe, la calificadora destacó la mayor capacidad del Gobierno para afrontar compromisos financieros gracias a la corrección de desequilibrios macroeconómicos y al fortalecimiento de las cuentas públicas.
Otro factor observado por los inversores es la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central de la República Argentina. Según datos oficiales, la entidad lleva más de cien jornadas consecutivas con saldo comprador en el mercado cambiario y ya sumó más de US$10.000 millones en adquisiciones durante 2026.
La combinación de mejora fiscal, fortalecimiento de reservas y mejores perspectivas de financiamiento externo aparece hoy como uno de los principales motores detrás de la caída del riesgo país, que vuelve a ubicarse en niveles que Argentina no registraba desde hace casi una década.
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