
Un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación reveló que el empleo registrado en Investigación y Desarrollo (I+D) cayó 3,1% durante el último año, marcando la primera baja del sector desde la crisis de 2002.
El retroceso corta una etapa de crecimiento sostenido entre 2019 y 2023, impulsada por el auge del software y los perfiles técnicos. Además, el peso del empleo en I+D dentro del sector tecnológico se redujo al 6,5%, evidenciando una menor orientación hacia la investigación.
El informe también advierte sobre el bajo nivel de inversión: las empresas privadas destinan solo el 0,14% del PBI a I+D, muy por debajo del promedio de países desarrollados. A esto se suma una fuerte concentración del gasto en pocas empresas y sectores, junto con una caída del salario real en el área.
Los datos reflejan un deterioro del ecosistema de innovación local y una creciente brecha frente a otros países.
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