
La Argentina volvió a registrar una fuerte caída en la cantidad de nacimientos y profundiza una tendencia que especialistas ya consideran estructural. Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud, durante 2024 se contabilizaron 413.135 nacimientos vivos, una cifra que refleja un descenso sostenido respecto de años anteriores.
El dato cobra mayor relevancia al compararlo con la última década. En 2014 se habían registrado más de 770.000 nacimientos, lo que muestra una reducción cercana al 47% en apenas diez años. Además, el número de bebés nacidos en 2024 también se ubicó por debajo de los registros de 2023, consolidando una tendencia que se repite tanto en Argentina como en gran parte del mundo.
Especialistas en obstetricia y fertilidad coinciden en que uno de los principales factores detrás de este fenómeno es la postergación de la maternidad. Actualmente, las mujeres tienen su primer hijo a edades cada vez más avanzadas, impulsadas por cambios culturales, educativos, laborales y económicos.
Según explicó Leonardo Mezzabotta, la edad promedio para buscar el primer embarazo ronda actualmente los 34 años, mientras que en los centros de fertilidad muchas consultas se realizan incluso más cerca de los 38 años.
La distribución por edades muestra que los grupos con mayor cantidad de nacimientos corresponden a mujeres de entre 25 y 34 años, desplazando progresivamente los embarazos que décadas atrás eran más frecuentes en edades más tempranas.
Los especialistas advierten que este corrimiento tiene consecuencias médicas. A medida que aumenta la edad materna, también crece la incidencia de enfermedades como hipertensión, diabetes gestacional y determinadas alteraciones genéticas, además de disminuir la fertilidad natural.
En paralelo, el fenómeno ya genera cambios dentro del sistema de salud. Algunas maternidades privadas redujeron servicios o cerraron sus puertas debido a la menor cantidad de partos, mientras que hospitales y centros médicos avanzan en procesos de reorganización para adaptarse a una nueva realidad demográfica.
Las diferencias regionales también son marcadas. Provincias como Misiones, Chaco y Formosa mantienen las tasas de natalidad más elevadas del país, mientras que Buenos Aires y Tierra del Fuego presentan los valores más bajos.
Otro dato que preocupa a los especialistas es el cambio observado en los tratamientos de fertilidad. Según la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, las consultas para buscar un segundo hijo se redujeron más de un 50% durante la última década.
Actualmente, la mayoría de los pacientes que llegan a centros especializados están enfocados exclusivamente en lograr un primer embarazo, dejando en segundo plano la posibilidad de ampliar la familia.
Para los expertos, la caída de la natalidad no responde a una única causa sino a una combinación de factores sociales, económicos y culturales. Sin embargo, coinciden en que Argentina atraviesa una transformación demográfica profunda que impactará en el mercado laboral, el sistema previsional, la organización sanitaria y la estructura social durante las próximas décadas.

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