
La economía argentina enfrenta dificultades que condicionan la recuperación del consumo en 2026, una variable clave para el Gobierno de cara al escenario electoral. Los analistas coinciden en que tres factores centrales —salarios, empleo y crédito— están limitando el poder de compra de los hogares.
Según datos recientes, el consumo sigue bajo presión por la caída del empleo formal, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de la morosidad en el sistema financiero. En enero, el indicador de consumo registró una baja interanual del 0,8%, acumulando tres meses consecutivos en terreno negativo.
Las ventas también reflejan esta tendencia. El consumo masivo cayó 1,1% interanual, con fuertes retrocesos en supermercados, mayoristas, farmacias y comercio electrónico, aunque los pequeños comercios mostraron una leve mejora.
Uno de los principales factores es el deterioro del empleo. Desde el cambio de gestión, se perdieron más de 200.000 puestos formales, con impacto fuerte en sectores como comercio e industria. Al mismo tiempo, creció el trabajo informal y autónomo, lo que refleja una peor calidad del empleo.
En paralelo, los salarios no logran recuperar terreno frente a la inflación. Durante el primer bimestre del año, los ingresos reales cayeron 2,5%, acumulando una baja mayor desde fines de 2025. Las jubilaciones también muestran pérdida de poder de compra, especialmente en los haberes mínimos.
El crédito, que había sido un motor de consumo en 2024, ahora presenta señales de deterioro. La morosidad en préstamos a familias alcanzó el 9,3%, el nivel más alto en años, y el peso de las deudas sobre los ingresos llegó a un récord del 26,3%.
Por sectores, la mayoría muestra caídas. Rubros como indumentaria, transporte y recreación registraron retrocesos, mientras que solo vivienda y servicios logró crecer. En general, el consumo se mantiene en niveles similares a los de la prepandemia.
De cara a los próximos meses, la recuperación dependerá de la evolución de estas variables. El Gobierno apuesta a una reactivación impulsada por mayor liquidez en la economía, pero los analistas advierten que, sin mejoras en ingresos, empleo y financiamiento, el consumo seguirá limitado.
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