
El crucero MV Hondius permanece frente a las costas de Cabo Verde sin autorización para desembarcar, en medio de un brote de hantavirus que ya provocó la muerte de tres pasajeros y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales.
La situación es crítica: hay personas que necesitan atención médica urgente y, sin embargo, las autoridades locales aún no autorizaron el descenso ni el traslado a centros de salud. La naviera Oceanwide Expeditions confirmó que tampoco se permitió avanzar con pruebas médicas completas a bordo, lo que complica el control del brote.
El barco había zarpado el 20 de marzo desde Tierra del Fuego rumbo a las Islas Canarias y actualmente permanece detenido frente al archipiélago africano, a la espera de una definición.
Casos graves y preocupación sanitaria
Además de los tres fallecidos, se reporta un pasajero británico en estado crítico internado en Johannesburgo. También hay dos tripulantes que requieren atención médica urgente, mientras que al menos cinco casos sospechosos siguen siendo investigados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que uno de los casos positivos corresponde a hantavirus y que se están realizando estudios adicionales, incluyendo análisis de laboratorio y secuenciación del virus.
Qué pasa con el desembarco
Personal sanitario de Cabo Verde subió al barco para evaluar a dos personas con síntomas, pero aún no se tomó una decisión sobre su traslado a tierra. Mientras tanto, Países Bajos —país bajo cuya bandera navega el buque— intenta coordinar la evacuación médica de los afectados.
El Ministerio de Exteriores neerlandés confirmó la muerte de dos ciudadanos de su país y aseguró que está colaborando en la asistencia general, aunque cada nación debe gestionar la ayuda a sus propios ciudadanos.
Mensaje de la OMS
Pese a la gravedad del caso, la OMS intentó llevar calma: aseguró que el riesgo para la población general es bajo y que no es necesario imponer restricciones a los viajes internacionales.
Un barco en espera y una situación incierta
Mientras continúan las investigaciones epidemiológicas, el MV Hondius sigue sin autorización para atracar. A bordo, la combinación de un brote infeccioso, la falta de evacuación médica y la incertidumbre sanitaria mantienen en tensión a pasajeros y tripulación.
El caso reabre el debate sobre los protocolos internacionales ante emergencias sanitarias en alta mar, especialmente cuando el acceso a atención médica queda condicionado por decisiones de los países costeros.

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