
Catalina Giraldo, una psicóloga colombiana de 30 años, murió mediante eutanasia después de atravesar durante casi una década distintos padecimientos de salud mental y numerosos tratamientos médicos. Horas antes del procedimiento concedió una última entrevista, en la que aseguró sentirse en paz con su decisión.
“Me siento muy tranquila. Hace muchos años no sentía esta tranquilidad”, expresó. Según explicó, saber que su sufrimiento no se prolongaría indefinidamente le permitió sentir que recuperaba cierto control sobre su situación.
Una década de tratamientos
Giraldo había sido diagnosticada a los 20 años con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y un trastorno de ansiedad.
A lo largo de los años recibió más de 40 tratamientos farmacológicos, atravesó tres ciclos de terapia electroconvulsiva, recibió ketamina y tuvo nueve internaciones psiquiátricas relacionadas con intentos de suicidio.
La joven contó que su última hospitalización marcó un punto decisivo. Durante esa internación permaneció bajo estricta supervisión debido al elevado riesgo para su vida y aseguró que entonces decidió que no quería volver a atravesar una situación similar.
El pedido de muerte médicamente asistida
Su caso tomó estado público cuando solicitó formalmente acceder a la asistencia médica al suicidio, una práctica despenalizada en Colombia desde 2022.
En ese procedimiento, a diferencia de la eutanasia, es el propio paciente quien se administra la medicación indicada por un profesional. Sin embargo, la ausencia de una reglamentación específica impidió que pudiera acceder a esa alternativa.
Ante esa situación, Giraldo inició un pedido de eutanasia, práctica que sí cuenta con protocolos dentro del sistema sanitario colombiano.
La solicitud había sido presentada a finales del año pasado, pero su entidad de salud la rechazó en distintas oportunidades debido a que la normativa no establece de manera precisa cómo deben evaluarse los casos vinculados exclusivamente con padecimientos psiquiátricos.
Su presentación fue considerada la primera solicitud formal de asistencia médica al suicidio por motivos de salud mental en Colombia.
Un caso que reabrió el debate
Antes del procedimiento, Giraldo dejó un mensaje dirigido a la Corte Constitucional y sostuvo que la discusión no terminaría con su muerte.
La joven reclamó que se establezcan mecanismos claros para las personas que atraviesan padecimientos mentales graves y que solicitan acceder al derecho a morir dignamente.
Lucas Correa, director de DescLAB, la organización que acompañó el caso, señaló que la situación expone una discusión pendiente en Colombia: si la asistencia médica al suicidio, aunque se encuentra despenalizada, podrá ejercerse efectivamente o continuará limitada por la falta de reglamentación.
Durante 2024, 352 personas accedieron a la eutanasia en Colombia. El caso de Giraldo volvió a instalar el debate jurídico, médico y ético sobre el alcance de este derecho cuando el sufrimiento está relacionado con trastornos de salud mental severos y persistentes.

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